PROPUESTAS PARA EL PROCESO DE FORMACIÓN.
Resumen:
El Grupo Internacional de Estudio del Minibásquet “Entrenadores sin Fronteras”, comenzó sus actividades en marzo de 2005, por medio de la Web Baloncesto Formativo en la Red y su objetivo es el realizar propuestas metodológico – didácticas a los entrenadores de formación y sugerencias de cambios reglamentarios a las Federaciones de los distintos países.
El Grupo Internacional de Estudio “Entrenadores sin Fronteras”, compuesto por más de 350 entrenadores, docentes de educación física, comités nacionales de Minibásquet, con representantes en 18 países, nos presenta su segundo documento donde se analizan diferentes propuestos pedagógico – didácticas para una mejor participación del niño en el Minibásquet.a) Pedagogía que proponemos para las etapas de escuela (6 a 8 años), preminibásquet (9 y 10 años) y minibásquet (11 y 12 años).
Cuando hablamos de pedagogía, vamos a hacer referencia a todos aquellos campos que intervienen en el proceso educativo. En nuestro caso, siendo el minibásquet el objeto de nuestro estudio, va a hacer referencia a todos aquellos procesos que van a favorecer la adquisición de actitudes, conductas, conocimientos, comportamientos, habilidades y destrezas motrices, que la práctica de este deporte induce en los niños.
Según Cárdenas y Pintor (2001, en Ruiz, García y Casimiro, 2001), la enseñanza consiste en proporcionar al alumno la ayuda necesaria para que, partiendo de sus conocimientos previos sus características personales y sociales, construya sus propios conocimientos, lo cual implica una participación activa que le obliga a desarrollar sus capacidades mentales”. Subyacen tres grandes ejes o agentes activos sobre los que se va a sustentar y desarrollar este proceso: por un lado el niño, por otro lado el minibásquet y para completar el círculo el profesor- entrenador. Sin duda el agente más importante y activo debe ser el niño, ya que el Minibásquet no deja de ser un agente pasivo en tanto en cuanto las consecuencias de los cambios que en él se producen tienen un reflejo únicamente en los porcentajes de participación, de audiencia (en el caso de los partidos televisados) ó de popularidad. Y por otro lado, el profesor- entrenador, por su condición de adulto tiene mayor capacidad de decisión y a su vez cuenta con recursos para modificar este proceso y resolver los problemas que puedan surgir.
Por tanto, es fundamental realizar un análisis pormenorizado y detallado de los tres agentes para conocer los aspectos que tenemos que tener en cuenta a la hora de realizar un planteamiento de iniciación deportiva en minibásquet:
1.- Conocimiento del niño y su realidad. Teniendo en cuanto que el minibásquet abarca una franja muy amplia de edad: de los 9 a los 12 años, y que en nuestro caso vamos a incluir también a las escuelas de iniciación deportiva que van de los 6 a los 8 años, deberán ser objeto de análisis todos los factores que conforman e inciden en los niños de esas edades: Conocimiento de las características físicas y biológicas, de los aspectos psicológicos y afectivos, del entorno cercano: familiar y escolar y de la realidad social donde se desenvuelve.
2.- Conocimiento del minibásquet. En este punto, no bastará con tener un conocimiento de la estructura formal y funcional del minibásquet, y del ciclo hemos podido comprobar varía de juego y sus fases, sino, que también requerirá un conocimiento de la organización deportiva a nivel institucional, ya que como considerablemente de una federación a otra.
3.- Papel del entrenador – profesor. Supone, en nuestra opinión, la figura más importante del proceso a nivel decisional, ya que, va a ser la persona, que va a realizar un planteamiento de objetivos, elección de contenidos y el que desarrollará una metodología en función del análisis que haya hecho de la realidad sobre la que va actuar, y así mismo, será la persona que pueda adecuar ó modificar esos planteamientos en función de la consecución de los objetivos. De los tres grandes ejes expuestos anteriormente, sobre los que a girar todo el proceso educativo, durante muchos años los estudios se han ido centrando en aspectos relacionados con el alumno en cuanto a valoración de capacidades físicas, coordinativas, habilidades, destrezas, etc.; y sobre los fácil solución” con los llamados métodos de enseñanza tradicionales. Sin embargo, en los últimos años hemos asistido a una evolución en aspectos relacionados con la iniciación deportiva, adaptación y modificación de los deportes a esta etapa y principios pedagógicos de las enseñanzas deportivas basadas en un modelo constructivista de la enseñanza que nos propone una utilización de una metodología activa, donde el niño adquiere el verdadero protagonismo. (Lorenzo y Prieto) La mayoría de compañeros coincide en que debemos conseguir una orientación lúdica, ya que los verdaderos aprendizajes deben ir asociados a las vivencias personales y no a las repeticiones mecánicas,
El objetivo fundamental es aficionar a los niños a este deporte, otros aspectos como la competitividad se debe dejar para edades más avanzadas, lo principal es captar niños y que éstos hagan deporte, en este caso el baloncesto. Un instrumento utilizable son los Mapas conceptuales para acercarnos a los conocimientos reales que en cada momento tienen nuestros “niños/as” y a partir de ellos aplicar las teorías del entorno próximo de Vigostky para aprovechar los conocimientos ya adquiridos en beneficio de los que vamos a administrar. A partir de ahí, el marco de referencia permanente es la asimilación de conceptos, por encima de las técnicas. Nosotros preferimos que nuestros jugadores sepan y entiendan el porqué de lo que acaban de hacer, antes que dominar el CÓMO.
Por ejemplo, aplicar conceptos tales como:
• En la transición ofensiva, “Si botamos, siempre lo hacemos en dirección al pasillo central”, SI recibimos, “siempre lo hacemos abiertos en las bandas”. Con esto damos sentido a nuestra transición, orden, separación de líneas...
En estas etapas del Minibásquet nos debe preocupar mucho más el desarrollo motriz, el desarrollo físico y el desarrollo cognitivo que no el técnico. Los ejercicios deben recrear continuamente situaciones de juego real y estar basados en los conceptos de PERCEPCIÓN y DECISIÓN, es decir estar construidos desde los conceptos de las intenciones tácticas que requiere la situación. Citando a Rod Thorpe (2002) “la técnica es segunda pero no secundaria”. Estimular la motivación intrínseca (el éxito y a adaptación de las dificultades técnicas favorece la aparición de una mayor motivación hacia la práctica del baloncesto) Como indica Philippe Pinaud (1985), "... para poder ejecutar con corrección una solución motriz determinada, es necesario y primordial saber percibir esa situación". Por otro lado, y a diferencia de otros sistemas deportivos, en las prácticas colectivas es básico, para el éxito de una acción, decidir con corrección y ajuste a la solución sociomotriz variable presentada, la respuesta que ejecutaremos con posterioridad. Según autores como Claude Bayer (1986 - 1987) y Jean Pierre Bonnet (1988), las pedagogías intuitivas no tienen una fundamentación científica en los deportes de equipo, y encuentran su origen en el planteamiento del discurso del adulto, tanto en el plano de la actividad, como en el de la acción pedagógica. En el plano de la actividad se realiza un estudio del juego en cierta medida falso, pues se parcializan y se secuencian los elementos atendiendo a una hipotética diferenciación entre técnica y táctica. Lo cierto es que los elementos técnicos y tácticos aparecen simultáneamente en situación de juego, y además en el caso específico de algún deporte, siempre existe oposición, por la actuación de la defensa. Toda programación que parte de los elementos a enseñar (que no de las posibilidades de aprender) cae en el peligro de olvidar que no todos aprenderán al mismo tiempo, que no siempre lo que se enseña se aprende, y que no todo aprendizaje depende únicamente de la acción del docente que lo enseña. El planteamiento de situaciones más abiertas, menos asociadas a una rígida progresión metodológica, posiblemente favorecería el aprendizaje de aspectos del juego, que difícilmente pueden, al menos en su totalidad, ser contemplados en una programación.
Pensamos que no resulta práctico, ni coherente, ni efectivo, el plantearse la iniciación a los elementos caracteriales de un solo deporte privilegiando sus conductas o acciones específicas, en un modelo claramente disgregador: nos referimos a la transferencia de tipo vertical (Sánchez Bañuelos, 1986). La etapa de especialización deportiva, no debe ser a edad tan temprana. Proponemos sustituir la noción tradicional de realizar progresiones lineales y acotadas a los diferentes deportes, por una perspectiva unificadora, que parte de la convicción en la existencia de transferencia entre las diferentes situaciones motrices, y para los diferentes deportes de equipo: nos referimos a la transferencia horizontal (Sánchez Bañuelos, 1986).
Solo un estudio sistemático de lo que comporta y supone para el niño una pedagogía dirigida y encaminada a la reflexión de la situación motriz y su lógica interna puede darnos la clave para abordar la enseñanza deportiva con la seguridad de estar colaborando al desarrollo de la inteligencia motriz y capacitando al educando para ser un deportista inteligente dentro de su propia práctica.
La gran actividad practicada por el niño debe ser siempre el punto de partida, tanto si aquella nace del seno del grupo como si es una propuesta del profesor. Es inútil que el niño practique ejercicios técnicos antes de que haya jugado. El tiempo dedicado a los aprendizajes dependerá de las dificultades surgidas durante el juego, las cuales no serán impuestas a priori por el educador. A partir del momento en que el niño exprese la necesidad de determinados aprendizajes (lanzamientos, pases, tiros, etc.), éstos deben ser aprovechados (sobre todo al nivel de la motivación) para enriquecer la actividad que se practique. Dentro de esta línea encontramos la Teoría de la Transferencia Fenómeno - Estructural y la Pedagogía Sintética. Esta teoría trata de subordinar el fenómeno (acción motriz específica) a la estructura general, pero considerando la necesidad de la formación inteligente del jugador. Lo realmente importante no es el elemento aislado, el medio utilizado de ataque, de defensa, de colaboración o de oposición, sino las relaciones que se producen en las situaciones motrices de ataque - defensa, y de colaboración – oposición.
En el marco de esta pedagogía, la aproximación a la acción motriz ha de hacerse considerando la interdependencia que une las técnicas de ejecución, y por lo tanto los deportes de equipo deben ser tratados como un sistema de relación, entre una serie de elementos, que por su configuración, pueden hacer cambiar el entorno. Toda estructura, siguiendo el principio de la totalidad, está fuertemente solicitada. Es decir, no podemos entender un comportamiento del juego (por ejemplo: el pase entre dos jugadores), sin considerar a su vez, en una situación motriz otros elementos que condicionan el pase (la posible intercepción del balón por parte de un defensor, la opción de lanzamiento, o la opción de pase a un compañero mejor ubicado para recibir...). Partiendo de esas estructuras simples, nuestro modelo de programación no se basaría en la propuesta de progresión lineal de elementos, sino en una exploración cada vez más amplia de la estructura de los juegos deportivos colectivos. Para conseguirlo, deberíamos plantear situaciones de juego progresivas en cuanto a su complejidad, pero con una estructura mínima, que fuese significativa como juego deportivo colectivo.
b) Contenidos mínimos a desarrollar en la etapa de iniciación en las categorías Escuela (6 a 8 años), Preminibásquet (9 y 10 años) y Mini (11 y 12 años).
Los contenidos van referidos a la comprensión del juego y a la organización que utilizarán para desarrollarlos. En todo proceso de enseñanza, la estructuración de los contenidos en función del estadio evolutivo de los niños es fundamental para que exista una dinámica que favorezca la progresiva consecución de los objetivos planteados. Añó y otros (1985), citados por Hernández Moreno (2000), hacen la siguiente propuesta relacionada con la estructura de la iniciación, que podemos relacionar con el minibásquet:
c) 1º Nivel (de 6 a 9 años). Se trabaja lo que denominan experiencia motriz generalizada. - Conceptos básicos de movimiento. - Conceptos básicos de entorno.
d) 2º Nivel (10 a 13 años). Iniciación deportiva generalizada. - Acercamiento a la técnica deportiva. - Técnica y táctica. - Trabajo de cualidades físicas.
Por su parte, Wein (1988) también relaciona las etapas establecidas a partir de la estructura del deporte, con las etapas evolutivas del individuo y así nos ofrece la siguiente relación:
1º etapa de juego de habilidad y capacidad básica: de 6 a 8 años. 2º etapa de juego simplificado: 8 a 11 años. 3º etapa de minijuego: a partir de los 10 años. 4º etapa de juego modificado: a partir de los 11 años. 5º etapa de juego total: a partir de los 13 años.
Compartiendo el criterio de autores como Wein, Hernández Moreno, Blázquez Sánchez, Ibáñez Godoy, Ticó Camí, Jiménez, Añó, Esper Di Cesare, que han trabajado exhaustivamente esta temática, el Grupo Internacional de Estudio del Minibásquet propone los siguientes contenidos, según las etapas de formación establecida. En la etapa de las escuelas deportivas (6-8 años), además del desarrollo de los esquemas motores de base y las capacidades coordinativas básicas, que sería la base de la iniciación deportiva, podríamos abordar la introducción de conceptos básicos de deportes de colaboración-oposición, entre ellos, el minibásquet. Lo principal es aficionar a los niños a este deporte y esto se consigue haciendo que se diviertan, que jueguen todo el entreno, con lo cual, no es necesario introducir apenas ningún elemento técnico de forma específica y analítica.
En etapa preminibásquet, elementos básicos y sobre todo que conozcan para que les puede valer el pase o el bote, y que vayan aprendiendo a saber cuando deben utilizarlos. Siguiendo a Pintor (1989, en Giménez y Sáenz-López, 2003), en relación a la clasificación de los contenidos técnico-tácticos haríamos la siguiente estructuración:
MEDIOS INDIVIDUALES DE ATAQUE: manejo de balón e iniciación al bote y tiro en situaciones favorables. Es muy importante, a estas edades y en sus primeros contactos con el deporte, que el uso de un móvil y la utilización de unas reglas, les produzca continuas frustraciones debido a que no son capaces de lograr el objetivo, o sea la canasta. La motivación y la autoestima son fundamentales para que el niño demuestre su interés por continuar en la actividad.
MEDIOS INDIVIDUALES DE DEFENSA: utilizando simplemente el “factor competición” como forma de introducción de la defensa.
MEDIOS COLECTIVOS BÁSICOS DE ATAQUE: teniendo en cuenta la fase evolutiva en l que se encuentran los niños, todavía muy egocéntrica, nos centraríamos en el pase y recepción entre dos jugadores como máximo.
MEDIOS COLECTIVOS BÁSICOS DE DEFENSA: al igual que en los medios individuales, la competición les impulsará a intentar que el equipo contrario no consiga su objetivo. En las categorías preminibásquet (9-10 años) y mini (11-12 años) continuaremos el desarrollo de los esquemas motores de base, capacidades coordinativas básicas y realizaríamos una introducción de conceptos básicos del minibásquet. En esta categoría Giménez y Sáenz–López (2003) desarrollan una secuenciación de contenidos, siguiendo así mismo la clasificación de Pintor, que sería la siguiente:
BENJAMINES: 7 y 8 años. Medios individuales de ataque: manejo de balón y todo tipo de bote y tiro. Medios individuales de defensa: defensa individual, trabajando fundamentalmente sobre la responsabilidad directa. Medios colectivos básicos de ataque: fundamentalmente el trabajo de pase – recepción y sus variantes pase y progresión, pase y alejamiento.
ALEVINES: 9 y 10 años. Medios individuales de ataque: bote, tiro, rebote, parada y fintas. Medios individuales de defensa: defensa individual, introduciendo la postura a adoptar, orientaciones, intenciones, etc. Medios colectivos básicos de ataque: Pase y progresión, nociones básicas de desmarque y búsqueda de espacios libres, aclarados, fijación del impar. Medios colectivos básicos de defensa: Defensa individual e inicio del concepto de ayuda defensiva.
Al iniciar el trabajo de habilidades específicas, se realizará teniendo en cuenta los siguientes aspectos:
Los contenidos mínimos a desarrollar, básicamente nos centramos en el desarrollo del Bote, Tiro (y rebote ofensivo), Movimientos de pies, Pase y los aspectos defensivos básicos, en este mismo orden.
e) Bote: Sobretodo de avance (sin defensa y con defensa), manteniendo la cabeza alta (lo que conseguimos gracias a la toma de decisiones que provocamos durante la acción e botar). Bote de penetración. Sobre este contenido como el primero de los que consideramos que se deben desarrollar, recomendamos la exposición de Herminio Xavier Barreto, de la Universidad Técnica de Lisboa, Portugal y; de Pablo Esper Di Cesare, de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, en sus conferencias presentadas en el 1º Congreso Ibérico de Baloncesto, desarrollado en Extremadura, en el año 2001.
f) Tiro: Concepto de trayectoria alta, distancia de tiro (de donde podamos meter muchas), mecánica, percepción de las acciones defensivas y decisiones a tomar en consecuencia. Finalmente la posibilidad de pasar, cuando no podemos tirar, desde la acción de tiro (Asistencia) e ir siempre al rebote ofensivo.
g) Movimiento de pies: Los movimientos en desplazamiento, cambios de dirección, de ritmo y de sentido; los desplazamientos laterales; los pivotes, las paradas y arrancadas, los saltos. Concepto de impulso y de equilibrio.
h) Pase: Cuando y Donde antes que Como. Los pases preferentemente con una mano, pero sin descartar los pases con dos manos cuando la situación lo permite. El concepto de penetrar la defensa con el pase (superarla con los brazos y piernas antes de soltar el balón).
i) Defensa: Posición básica para actuar rápidamente (interiorizar las sensaciones de “estar preparado para...”), desplazamientos laterales, pasos cortos y rápidos; oponerse con el tronco a la trayectoria del atacante y del balón, antes que con piernas o brazos-manos. EL rebote defensivo como actitud, no técnicamente.
Conceptos: • Rapidez en todas las acciones • Botar hacia el pasillo central y la canasta • Pasar hacia los pasillos laterales • Penetrar a canasta siempre que se pueda • Forzar en defensa a las bandas (no permitir las penetraciones por el centro) • Botar con la cabeza alta (siempre visión amplia) • Pasar al compañero avanzado • Ocupar los espacios libres • Buscar el espacio libre, lejos del defensor para recibir • Tratar de recibir cerca de la canasta • Tirar desde donde podamos meter • Defensa priorizando al jugador (al principio) • Defensa priorizando el balón (después) • Si paso corto a canasta y después me abro al espacio libre • Si recibo ataco el aro (1) • Si recibo busco a mi pasador (2) • Nunca parados (si no recibo en una posición me muevo a otra) • Intercambio de posiciones: primero entre dos, después entre tres hasta alcanzar las rotaciones colectivas.
c) Relación entre deporte educativo y enseñanza de las técnicas y tácticas deportivas acordes a la edad.
Las nuevas tendencias pedagógicas, que implican de forma activa al alumno en el aprendizaje, es fundamental que el alumno sepa qué, cuando, porqué, para y cómo efectúa un gesto técnico. De esta forma se producirá el conocimiento práctico de los juegos deportivos, tal y como explica Arnold (1991, en Blázquez, 1995) “una habilidad técnica sólo tiene sentido dentro de un contexto y es dentro de él donde debe aprenderse y donde adquiere completo significado”. Riera (1989) expresa que todo aprendizaje supone una adquisición de nuevas formas de relacionarse, y que el aprendizaje de la técnica y táctica deportiva conlleva la adaptación y el establecimiento de nuevas coordinaciones de movimiento en relación a las específicas situaciones deportivas. La enseñanza comprensiva de los juegos deportivos, denominada Teaching games for Understanding (TGfU), desarrollada a partir del trabajo de Torpe y Burke, ha sido la base de lo que hoy conocemos como “Modelo táctico de los Juegos Deportivos” de Griffin, Oslin y Mitchell (1997), y del “Sentido de los Juegos Deportivos”, Games Sense, de la Comisión Australiana del Deporte (1997).
El punto de partida de estos modelos de enseñanza comprensiva de los juegos deportivos, es el uso de juegos modificados que se adapten al nivel de desarrollo de los aprendices. Las modificaciones se realizan desde varios niveles: reglas, número de jugadores, área de juego, equipamiento, incorporando Esper Di Cesare (2003), además, reglas de provocación, canastas o porterías, tiempos de juego, espacios reducidos de juego. Las técnicas se desarrollan utilizando ejercicios y otras prácticas comunes a la aproximación tradicional con la salvedad que se introducen cuando los jugadores alcanzan el nivel de juego que requiere que ésta sea aprendida. Sobre este particular, Esper Di Cesare (2006), durante la Clínica de Minibásquet del Congreso Internacional de Minibásquet organizado por la Federación de Basket de Catalunya, propuso el crear situaciones problemáticas que conlleven al practicante la necesidad del dominio de un fundamento específico para poder resolverla. Por ejemplo, al jugar 1 x 1 en espacio reducido en amplitud, necesita dominar los cambios de dirección para poder lograr con éxito el objetivo motor del juego. Este autor, propone que a partir de que el niño descubre la necesidad del dominio de una técnica para poder resolver el problema, recién en ese momento pasar a la enseñanza de la misma, una vez que comprendió que dicha técnica le sirve para dar solución motriz a un problema planteado. También destaca Esper Di Cesare (2006), que una vez que el niño ha dominado rudimentariamente la técnica deportiva en cuestión, de debe volver a la estructura del ejercicio contextualizado para su aplicación en el juego. Asimismo, señala la conveniencia de modificar las variables estructurales del juego deportivo, den la modalidad de enseñanza comprensiva, de a una por vez en las etapas de formación. Por tanto, podríamos concluir que el conseguir que la enseñanza de las técnicas y tácticas deportivas cumplan una función educativa recae en la utilización de una metodología adecuada.
Para que las enseñanzas de las habilidades y destrezas específicas sean educativas, lo primero que debemos cambiar es la terminología bélica por una terminología educativa. No debemos utilizar las palabras: • Ataque, sino JUGAR EL BALÓN • Defensa, sino RECUPERACIÓN DEL BALÓN • Contraataque, sino TRANSICIÓN DE RECUPERAR A JUGAR EL BALÓN • Tiro, sino PRECISIÓN EN EL LANZAMIENTO DEL BALÓN • Adversario o Contrario, sino PERSONAS DEL OTRO EQUIPO • Jugador, sino PERSONA PARTICIPANTE, no discriminación de sexos • Bloqueo, sino PARALIZACIÓN DE LA PERSONA DEL OTRO EQUIPO • Partido, sino ENCUENTRO • Estrategia, sino PLANIFICACIÓN • Técnica, sino HABILIDAD ESPECÍFICA
Y así todas aquellas palabras bélicas dejar de utilizarlas en la iniciación para utilizar otras mas estimulativas y educativas. En estas edades no hay que olvidar de que no sólo estamos formando jugadores de baloncesto, sino también personas. Es muy grande la influencia que podemos tener los entrenadores en la formación de la personalidad del niño y en sus conductas. Esta influencia es en muchos aspectos superior a la de sus propios padres, en muchos casos el entrenador viene a ser una especie de “ídolo” para el niño. Para considerar el deporte en general y el baloncesto en particular como un hecho educativo debemos de partir de que el deporte es la práctica física más extendida en la actualidad, por tanto y siguiendo la conexión que debe haber entre la realidad, la sociedad y la escuela, el deporte debe estar presente en la escuela, cabe preguntarse ¿Pero qué tipo de deporte debe estar presentes? El deporte no es educativo en sí mismo; podemos a través del deporte desarrollar tanto sus valores positivos cómo también los negativos. Haciendo una revisión de la literatura actual y basándonos en Fernando Sánchez Bañuelos extraemos del libro “Iniciación Deportiva y Deporte Escolar”, coordinado por Blázquez Sánchez (1998) editorial INDE, las características que debe tener el deporte para ser educativo son: • Debe ser no discriminatorio. • Debe favorecer las experiencias variadas y evitar una tecnificación temprana. • Debe de contribuir al desarrollo de la personalidad. • Debe proporcionar satisfacción al participante. • Debe transmitir valores coherentes (respeto a las reglas, aceptación de resultados, participación con independencia del nivel, promoción del esfuerzo, fortalecimiento de la voluntad...) muchas veces, demasiadas esto queda “para la foto “ y no se plasma en le trabajo diario de los monitores y entrenadores /as • Debe favorecer la comprensión y la implicación cognitiva. • Debe asumir compromisos sociales, personales. • Debe ser un medio no un fin (para aprender y desarrollarse). • Debe promover situaciones de activación y estimular al alumno a la aceptación de su propio nivel y la propuesta de retos para su auto superación. • Debe evitar ser un mini deporte en sentido estricto (no debe ser la imagen del deporte de alto nivel en pequeño).
Atendiendo a estas características , el enfoque que defendemos basado en la comprensión es más acorde con este carácter educativo del deporte , evitamos la discriminación , favorecemos la motivación intrínseca , no basamos el aprendizaje en a habilidad , sino en una adecuada toma de decisiones y en la capacidad para entender las situaciones que se están dando “ El auténtico dominio de la técnica se manifiesta por la adaptación a los cambios psíquicos, a la fatiga (que disminuye la capacidad de percepción), a los cambios de las condiciones externas y a las modificaciones de compañeros y adversarios. Esto conduce a la necesidad de utilizar las acciones individuales de forma inteligente. El jugador debe saber qué y cómo observar, qué y cuándo ejecutar “Lorenzo (2002), como ya hemos comentado anteriormente.
A partir de aquí, el autor (Fradua, 2001) propone diseñar las tareas teniendo en cuenta las tendencias actuales en la enseñanza y el entrenamiento, que de forma esquemática las resume en los siguientes principios: 1. De la táctica a la técnica. Del para qué al cómo. 2. Planificara por principios del juego y reglas tácticas. 3. Primero el ataque, luego la defensa. 4. Progresar escalonadamente, 1x0, 1x1, 2x1,... (aunque este principio es bastante discutido en la actualidad). 5. El juego será el medio imprescindible. 6. Utilizar o plantear tareas integrales que incluyan el trabajo de todos los aspectos: táctico, técnico, físico y psicológico. 7. Exigencias perceptivas y decisionales en las tareas, utilizando adecuadamente las tareas analíticas. 8. Correcto planteamiento competitivo En consecuencia, importa poco que el niño aprenda de forma prematura técnicas deportivas, mucho más importante es que amplíe las múltiples posibilidades de movimiento mediante juegos y tareas variadas: "...el juego constituye para el niño una actividad esencial, ya que permite la expresión de las formas actuales de la organización de su personalidad. Resulta incompatible con las series de progresiones pedagógicas cerradas, concebidas para adquirir la eficiencia técnica" (Le Bouch, 1991). Esas habilidades básicas vivenciadas y las combinaciones de movimientos inespecíficos que se derivan, se conservan en la memoria motriz, indispensable para el aprendizaje y su retención.
• ¿Cómo llevar al niño en edades mini de las actividades 1 x 0 al juego reglado del 3 x 3 en preminibásquet y, 4 x 4 y 5 x 5 en minibásquet.
Así como hemos comentado que la determinación de los contenidos debe de seguir una ordenación lógica fundamentada en los principios del proceso de enseñanza- aprendizaje, para que se cumplan los objetivos previstos, las actividades que planteemos deben de propiciar situaciones que permitan al niño trabajar sobre los contenidos propuestos, siguiendo el principio de jerarquización de los contenidos en función de su dificultad. El problema se plantea muchas veces a la hora de determinar el grado de complejidad de los ejercicios. Se proponen los siguientes principios:
Predominio de las situaciones en igualdad numérica, desde el 1x1, 1x1+ P, 2x2, 2x2+ P hasta el 3x3, para la categoría preminibásquet, y el 4x4 en mini. Las utilizaremos ya que nos proporciona la posibilidad de trabajar tanto la fase de ataque como la de defensa. En las situaciones de igualdad, podemos adaptar las situaciones creando ventajas (espaciales, temporales, respecto las acciones a realizar, etc.) para los atacantes, o limitaciones para los defensores. Por ejemplo: Dentro de la zona no taponar, defender con una sola mano, iniciar el 1x1 desde situación de desventaja, rodear el cono antes de ir a defender, etc.
El 1x0 se utiliza en la fase de activación en los cuáles el alumno experimenta de forma libre e individual los aprendizajes que va adquiriendo. Hay que tener en cuenta que, en general, el número de horas de práctica del alumno en grupo es escaso, por lo que en esos momentos nos vamos a dedicar a aprendizajes más relacionados con el juego. Sin embargo, no por eso le vamos a restar importancia, ya que la práctica individual también supone un aprendizaje.
Las situaciones de superioridad numérica atacante se utilizan en actividades con fines específicos, y serán fundamentalmente el 2x1 y el 3x2. Durante el juego preferimos mantener la igualdad.
Las situaciones de superioridad numérica defensiva no se van a utilizar prácticamente en estas edades, ya que consideramos que debe de prevalecer el aspecto constructivo del juego al destructivo.
Situaciones en las cuales intervengan mayor nº de jugadores sólo se utilizarán en momentos puntuales.
Siempre el proceso de enseñanza aprendizaje es lúdico progresivo adaptado a la realidad de las personas.
Podemos trabajar la familiarización al balón con juegos que supongan situaciones problemas de resolución individual, en oposición a adversarios, o en situaciones de colaboración-oposición.
No debemos olvidar que la primera aproximación al deporte debe ser desde situaciones globales de juego aunque adaptando al máximo el reglamento para que permita un juego fluido con pocas interrupciones (sin fueras de banda, sin botar ni posibilidad de desplazarse con balón, defensa nominal, adaptando las puntuaciones,…) En el caso del deporte, determinar la transición de la edad de juego a la edad del aprendizaje deportivo es casi imprevisible, puesto que ni la llamada edad de juego ni la llamada edad del aprendizaje pueden delimitarse en el tiempo.
La llamada "madurez" en el deporte depende de las situaciones de aprendizaje o de las aperturas al aprendizaje. Simplificando, podría decirse que un niño está apto para el aprendizaje deportivo cuando se le brinda la posibilidad de realizar acciones motrices previamente seleccionadas, acordes a sus posibilidades. Según Blázquez Sánchez, a modo de síntesis y desde el punto de vista pedagógico es preciso retener:
En ciertos períodos óptimos existen comportamientos que se adquieren con el mínimo esfuerzo y la máxima eficacia si el niño posee los prerrequisitos necesarios. El niño no puede realizar actividades complejas si no ha alcanzado la edad en la que las actividades básicas se realizan normalmente. El niño puede aprender más fácil y rápidamente si alcanza un nivel de madurez específico para la actividad. La maduración del sistema neuromuscular -que se consigue hacia los seis años- permite el desarrollo de las sensaciones cinestésicas, visuales y laberínticas en la estructura del esquema corporal.
Lasierra Aguilá y Lavega Burgués (1994), dicen que, “... La maduración se define como un proceso fisiológico genéticamente determinado, por el cual un órgano, o conjunto de órganos, llega a su plenitud, y permite a la función, por la cual es conocido, que se ejerza libremente y con el máximo de efectividad. Esta resulta de factores internos, sobre los que el entrenamiento no provoca efectos, hasta el momento en que la función es posible”.
Muchas adaptaciones podemos realizar sobre la estructura del deporte, de los juegos y las distintas etapas de la formación de los futuros jugadores de baloncesto, pero consideramos que una de las más importante pasa por darle la posibilidad a todos de jugar respetando las diferencias individuales y utilizando el minibásquet como un medio de formación deportiva, volitiva, y de integración social. Ese es el principal reto que tienen los entrenadores por delante, y no es poca cosa. Grupo Internacional de Estudio del Minibásquet “Entrenadores sin Fronteras”
BIBILIOGRAFIA
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